
Un raro fósil de oso polar descubierto en Noruega en 2004 se ha convertido en un tesoro de información esencial sobre la edad y los orígenes evolutivos de la especie, hoy muy amenazada por el calentamiento global.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Buffalo, la de Oslo, y otras instituciones, está colocando en su lugar las piezas clave del rompecabezas de la historia evolutiva de los osos polares y los osos pardos, incluyendo su respuesta ante los cambios climáticos del pasado.
Los resultados de este estudio confirman que el oso polar es una especie evolutivamente joven que se separó de los osos pardos hace unos 150.000 años y evolucionó muy rápidamente durante el Pleistoceno tardío, adaptándose probablemente a la apertura de nuevos hábitats y fuentes de alimento en respuesta a cambios climáticos justo antes del último período interglacial.
Muy pocos fósiles de osos polares han sido hallados, lo que ha conducido a una amplia variedad de estimaciones sobre cuándo y cómo exactamente evolucionaron. El hecho de que estos osos vivan en el hielo, hace que a menudo sus cadáveres caigan al fondo del océano. Sus cuerpos no se depositan en los sedimentos como sí sucede con los de otros mamíferos. Sin embargo, en 2004, un geólogo islandés encontró en el archipiélago noruego de Svalbard un fósil raro y bien conservado, de 110.000 a 130.000 años de edad, consistente en una mandíbula y un diente.
El fósil ha sido desde entonces objeto de una larga serie de análisis, que ha culminado en la secuenciación de su genoma mitocondrial completo.
Aunque los antiguos osos polares sobrevivieron a una época calurosa en el pasado, los actuales pueden tener una menor capacidad de adaptación, debido a que están muy especializados, y bien adaptados morfológica, fisiológica y conductualmente a vivir en el borde del hielo ártico, subsistiendo de unas pocas especies de focas.
Charlotte Lindqvist (Universidad de Buffalo), Stephan C. Schuster (Universidad Estatal de Pensilvania) y Oystein Wiig (Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo) han intervenido en el estudio.
11/4/10
El Origen del Oso Polar
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Etiquetas: seres vivos
Insecticida Para Atacar el Sistema Renal de los Mosquitos
Unos investigadores de la Universidad Cornell han descubierto una proteína que podría conducir a una nueva manera de controlar los mosquitos que propagan la fiebre del dengue, la fiebre amarilla y otras enfermedades cuando se alimentan de los humanos: Evitar que orinen cuando ingieran sangre.
El trabajo puede conducir al desarrollo de nuevos insecticidas que alteren el sistema renal de los mosquitos, vital para que el insecto sobreviva después de alimentarse de la sangre.
Los mosquitos Aedes aegypti transmiten el virus que provoca la fiebre del dengue, poniendo en riesgo de contraer la enfermedad al 40 por ciento de la población mundial, y provocando de 50 a 100 millones de infecciones (22.000 muertes) anualmente. Los mosquitos adquieren las enfermedades cuando se alimentan de víctimas infectadas, y luego pueden infectar a otras víctimas cuando se alimentan de nuevo. En la actualidad no existen vacunas o tratamientos que protejan contra el dengue, de modo que la única vía de detener su propagación es controlando los mosquitos.
En el estudio efectuado en la Universidad Cornell, se ha identificado una proteína de los túbulos renales de los mosquitos Aedes aegypti que parece estar involucrada en estimular la micción cuando el insecto ingiere sangre. Cuando los mosquitos consumen sangre y su metabolismo la procesa, deben orinar para evitar sobrecargas de sales y fluidos que puedan matarlos.
Además, deben orinar rápidamente cuando se alimentan, o no podrían alejarse volando. Demasiado peso afectaría a la eficacia de vuelo del mosquito, como le sucede a una aeronave con exceso de cargamento. Si se vuelven demasiado pesados, los mosquitos son más susceptibles de ser golpeados por la víctima a la que han chupado sangre, o comidos por un depredador.
El equipo de Peter Piermarini, del laboratorio de Klaus Beyenbach, ha descubierto una proteína clave expresada en el sistema renal del mosquito que contribuye a la micción. En experimentos de laboratorio, Piermarini, Beyenbach y sus colegas han demostrado que al bloquear la función de la proteína en los túbulos renales con un fármaco se impiden los altos índices de micción que se producen durante la ingestión de sangre.
De esta forma, bloqueando la función de esta proteína en poblaciones de mosquitos en su entorno natural, se puede limitar su capacidad de sobrevivir al estrés fisiológico de una ingestión de sangre, y, por tanto, su capacidad de propagar virus.
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Etiquetas: seres vivos
26/12/09
El Camuflaje en el Reino Vegetal
Es bien sabido que algunas especies animales usan el camuflaje para ocultarse de los depredadores. En comparación con los sujetos que son más visibles, los individuos más capaces de confundirse con su entorno y evitar ser comidos pueden sobrevivir durante más tiempo, teniendo así también más para reproducirse, y de este modo incrementan sus posibilidades de transmitir ese rasgo del camuflaje a sus descendientes. Ésta es una buena estrategia, y muy común en el reino animal. Pero, ¿y en el reino vegetal?
En los vegetales, el uso de la coloración o pigmentación como un componente vital para su nutrición (por ejemplo la fotosíntesis) o como medio para atraer a los polinizadores (las flores) ha sido bien estudiado. Sin embargo, la variación en la pigmentación como medio de escapar a la depredación ha recibido poca atención.
En un nuevo estudio, Matthew Klooster de la Universidad de Harvard y sus colegas investigaron empíricamente si las brácteas desecadas en una rara planta de bosque, Monotropsis odorata, podrían tener un propósito similar al de las rayas en un tigre, es decir el camuflaje.
La Monotropsis odorata es una especie fascinante, ya que depende exclusivamente de un hongo micorrizal, que se asocia con sus raíces, para todos los recursos que necesita para vivir. Debido a que esta planta ya no necesita la pigmentación fotosintética (coloración verde) para producir su propia energía, es libre de adoptar opciones muy diversas en la coloración, una situación similar a la de los hongos o los animales.
Utilizando una gran población de Monotropsis odorata, Klooster y sus colegas eliminaron las brácteas desecadas de algunas de esas plantas. Las brácteas son de un color marrón que se asemeja al de la hojarasca. Los investigadores descubrieron que las brácteas de esas plantas funcionan como camuflaje, haciendo que el vegetal sea confundido con su entorno. Además, demostraron experimentalmente que este camuflaje realmente sí puede ocultar a la planta de sus depredadores, y aumentar así sus posibilidades de reproducción. Las plantas con brácteas intactas sufrieron sólo una cuarta parte de los daños causados por los herbívoros y produjeron un porcentaje mayor de frutos maduros en comparación con las plantas a las que las brácteas les fueron retiradas
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